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Desertificación

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desertificación (Nairobi, 1977), define a la desertificación como el "agravamiento o extensión de las condiciones características del desierto; como el proceso que implica una disminución de la productividad biológica y con ello una reducción de la biomasa vegetal, de la capacidad de las tierras para las actividades pecuarias, de la producción agrícola y una degradación de las condiciones de vida para el ser humano".

En 1992, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), también conocida como Conferencia de Río, se toma en cuenta la desertificación como un fenómeno a ser incluido como uno de los capítulos de la Agenda 21, ampliando la dimensión geográfica un ámbito global, reconociendo su importancia no sólo para el continente africano, sino como un fenómeno que amenaza el 70% de las zonas secas a nivel mundial. Durante esta conferencia, se convocó a la conformación de un Comité Intergubernamental de Negociación para la preparación del documento de la Convención de Lucha contra la Desertificación.

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés) representa una obligación común de cumplimiento para la implementación de medidas, tanto nacionales como internacionales, para la promoción del desarrollo sostenible en las tierras secas. Adoptada el 17 de junio de 1994 en París, entró en vigor en menos de año y medio desde la apertura para las suscripciones, el 26 de diciembre de 1996.

De acuerdo con la UNCCD, la lucha contra la desertificación implica a todas “las actividades que forman parte de un aprovechamiento integrado de la tierra de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas para el desarrollo sostenible y que tienen por objeto la prevención o la reducción de la degradación de las tierras, la rehabilitación de tierras parcialmente degradadas, y la recuperación de tierras desertificadas”.

Las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, se definen como “aquellas zonas en las que la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial está comprendida entre 0.05 y 0.65, excluidas las regiones polares y subpolares”, es decir, aquellas tierras en las que existe un equilibrio negativo entre el nivel de precipitación anual y la pérdida de humedad. Estas tierras, conocidas también como “tierras secas”, tienen como principal característica la sequedad o aridez, que es la falta de humedad en condiciones climáticas normales. Las tierras hiperáridas (desiertos) no son elegibles para la convención, debido a que naturalmente su productividad biológica es muy baja.

Así, la UNCCD tiene como objetivo combatir el proceso de desertificación, tomando en cuenta que es originado por “interacciones de factores físicos, biológicos, políticos, sociales, culturales y económicos”. Este proceso representa un obstáculo para el desarrollo sostenible, ya que tiene una estrecha relación con la pobreza, la inseguridad alimentaria y la sobreexplotación del recurso tierra, lo cual genera una situación de escasez y pobreza cíclica, degradando el recurso, haciéndolo menos productivo e incidiendo directamente en la economía de las familias que dependen fundamentalmente de la explotación de la tierra. Tomando en cuenta esta consideración, la Convención contempla la obligatoriedad jurídica de cooperación económica entre países desarrollados y países en desarrollo, para la lucha contra la desertificación a nivel mundial.

La Convención establece también que los países miembros desarrollen e implementen un Programa de Acción Nacional (PAN) de lucha contra la desertificación y mitigación de los efectos de la sequía, y la presentación de Reportes Nacionales sobre el avance en la implementación de los mismos.

En América Latina, Perú es uno de los países líderes en lucha contra la desertificación, siendo uno de los primeros en presentar su Plan de Acción Nacional. A la fecha, el Perú ha cumplido con la presentación de 2 reportes nacionales sobre el estado de avance en la implementación del PAN (2000 y 2002), y es el líder de la RIOD – Red Internacional de ONGs sobre Desertificación para América Latina y El Caribe. El Perú cuenta además con un órgano de coordinación nacional denominado Comisión Nacional de Lucha contra la Desertificación y la Sequía – CNLCDS, en la que intervienen participativamente representantes de las instituciones que trabajan el tema de lucha contra la desertificación a nivel nacional.

FONAM forma parte de la Comisión de Cooperación Financiera y es miembro del Consejo Directivo de la Comisión Nacional de Lucha contra la Desertificación. Es la institución responsable del lanzamiento y puesta en marcha del Fondo Nacional de Lucha contra la Desertificación, y trabaja el enfoque de lucha contra la desertificación dentro del Área de Bosques y Servicios Ambientales, con énfasis en el desarrollo de sinergias entre las tres convenciones ambientales internacionales.

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Actualizado el 07 de Diciembre de 2007 JCR
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