El efecto invernadero es un fenómeno que permite que la atmósfera absorba parte de la radiación solar que es reflejada por la superficie de la Tierra, haciendo posible tener una temperatura adecuada para el mantenimiento de la vida en nuestro planeta. Esta absorción se produce gracias a los Gases de Efecto Invernadero (GEI), que representan menos del 0.1% de la atmósfera total e incluyen al Dióxido de carbono (CO2), Metano (CH4), Oxido nitroso (N2O), Perfluorocarbono (PFC) Hidrofluorocarbono (HFC) y Hexafluoruro de azufre (SF6).
Sin embargo, a partir de la era industrial y a través de distintas actividades, el hombre ha intervenido en la naturaleza, ocasionando que las concentraciones de estos gases en la atmósfera se hayan incrementado hasta transformar un mecanismo natural y esencial para la vida de la Tierra en el problema conocido como Cambio Climático.
En 1992, durante la Cumbre de la Tierra en Rio, se establece la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), en la cual los 186 países firmantes deciden hacer frente a este problema a través de una estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a niveles que no sean peligrosos para el sistema climático.
Esta reducción de emisiones sigue el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas, de manera que los países industrializados, que son los que más han contribuido al calentamiento global, tienen la responsabilidad de adoptar políticas y medidas para mitigar el cambio climático. Asimismo, los países desarrollados se comprometen a transferir recursos y tecnología hacia los países en vías de desarrollo de manera que éstos estén mejor preparados para enfrentar el cambio climático y que puedan cumplir con las obligaciones planteadas por la Convención.
En 1997 se adopta el Protocolo de Kyoto, que ha entrado en vigor el 16 de febrero de 2005. Este se basa en la Convención, pero añade compromisos más precisos y detallados como resultado de equilibrar los distintos intereses políticos y económicos. Su principal objetivo es que entre los años 2008-2012 se reduzcan en 5.2% las emisiones que los países desarrollados producían en el año 1990. Se toma en cuenta a los 6 gases de efecto invernadero y las reducciones se miden en equivalentes de CO2, para producir una cifra única. No incluye a los gases clorofluorocarbonados (CFC), debido a que están dentro del Protocolo de Montreal de 1987 acerca de las sustancias que agotan la capa de ozono.
Aproximadamente 23 mil millones de toneladas de CO2 son liberadas en la atmósfera anualmente; cerca del 97% de esta cantidad, emitida por los países industrializados, proviene de la quema de carbón, petróleo y gas para obtener energía, la deforestación es la segunda fuente de emisiones.
Los mecanismos flexibles de mercado presentes en el Protocolo de Kyoto para hacer posible la reducción de las emisiones de los países industrializados, también llamados Anexo I, son: el Comercio Internacional de Emisiones, que permite a los países industrializados vender sus certificados de reducción excedentes una vez que han alcanzado la meta señalada por el Protocolo, la Implementación Conjunta, por la cual los países industrializados pueden comercializar entre ellos las reducciones obtenidas por medio de proyectos específicos, y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL)
El MDL reconoce el servicio ambiental global de mitigación o absorción que se lleva a cabo en los países en vías de desarrollo. De esta manera los países con compromisos cuantificables de mitigación pueden comprar certificados de emisiones reducidas para alcanzar sus metas, beneficiándose con precios más baratos a la vez que apoyan al desarrollo sostenible en los países en desarrollo y garantizan que las reducciones sean mesurables y de largo plazo.
El Perú tiene en el MDL una oportunidad para obtener mayores ingresos por los proyectos que contribuyan a la mitigación de emisiones. FONAM concentra sus actividades en el tema de Cambio Climático promocionando y desarrollando, en asociación con el gobierno y el sector privado nacional, el mercado de carbono en el país, además de darle seguimiento técnico a las propuestas de proyectos y actividades orientadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Actualmente, FONAM cuenta con cinco áreas que trabajan directamente en Cambio Climático: Mecanismo de Desarrollo Limpio,Energía,Transporte, Bosques y Servicios Ambientales y Agua y Residuos Además, forma parte de la Comisión Nacional de Cambio Climático y es punto focal del Negocio de Carbono del Banco Mundial en el país. Participó en la elaboración de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y formó parte de la Junta Directiva del Estudio Nacional de la Estrategia del MDL (NSS). Como parte del Proyecto PROCLIM, FONAM ejecutó el sub-proyecto "Elaboración de una Cartera de Proyectos que Califiquen al Mecanismo de Desarrollo Limpio".